Guía de Metal Gear Solid

FASE 9 - EN LA CELDA

Montando guardia alrededor de la celda, Snake pudo reconocer a Johnny Sasaki, el mismo soldado que Meryl dejó desnudo e inconsciente en su fuga de la celda (cuando la muerte de Anderson). Dado el tiempo que pasó con el pandero al aire, el pobre fulano arrastraba un catarro de cuidado, como atestiguaban sus continuos estornudos. Durante su breve estancia en la celda, antes de ser conducido de nuevo a la tortura de Revolver Ocelot, Snake recibió la llamada de Campbell y la doctora Hunter a través del Codec. En la conversación salieron a la luz bastantes temas, especialmente el grado de responsabilidad del gobierno de Estados Unidos en la construcción de Metal Gear Solid. La segunda sesión de tortura fue aún más dura que la primera. De regreso a la celda, el Codec volvió a sonar para comunicar de nuevo con Campbell. El baile de voltios comenzaba a hacer mella en la curtida anatomía de Snake, por lo que la doctora Hunter intentó aliviar un poco su malestar corporal…

(Si dispones de DualShock y tienes la mano hecha puré de tanto pulsar el botón para sobrevivir, la doctora Hunter dispone de la mejor cura. Cuando ella te lo pida, coloca un extremo del Dual Shock sobre la parte dolorida y éste ¡te proporcionará un masaje!).

El diálogo posterior al masaje se centró sobre Big Boss él, en teoría, padre de Liquid y Solid Snake. Un genio bélico, muerto a manos del propio Solid en Zanzibar, y cuyos restos eran la principal reclamación de los terroristas de Fox-Hound. Con sus genes sería factible crear toda una legión de supersoldados de la talla de Solid y Liquid, y de paso averiguar qué era lo que estaba matando a sus hombres. De paso Snake aprendió un poco más acerca del pasado de la doctora Naomi Hunter, sobre el hermano mayor que la adoptó y la crió, para después morir. El nombre de Frank Jaeger, Gray Fox, también apareció en la conversación, causando un extraño efecto en el rostro de Naomi cada vez que era mencionado. De vuelta a la cruda realidad, Snake encontró en la celda los mismos elementos que cuando la abandonó para ser conducido a la tortura la última vez: un triste camastro, el cadáver semipodrido de Anderson y Johnny Sasaki montando guardia a su alrededor. Pero de repente, el catarro del soldado se transformó ante los ojos y el oído de Snake en una diarrea mortal. Johnny inició entonces una frenética carrera hacia el cuarto de baño más cercano, dejando a Solid solo con el cadáver de Anderson y una posibilidad de fuga. Todos los intentos de escapar de allí fueron en vano… hasta la aparición de una extraña silueta por el pasillo antes desierto. El camuflaje óptico desapareció para mostrar a la luz a Otacon. Este no pudo hacer nada para liberar directamente a Snake, pero llegó a pasarle a través de la reja de la puerta unos cuantos objetos valiosos: un pañuelo impregnado de la fragancia de Sniper Wolf, una llave de nivel 6, una ración y un bote de ketchup. Mientras oía los pasos del guardia Sasaki, Solid comenzó a cabilar un plan de fuga:

PLAN DE FUGA A: Segundos antes de que Sasaki irrumpiera por la puerta, Solid se arrastró por el suelo hasta ocultarse bajo la cama. Desde su posición, el soldado «enfermo» no pudo localizar a Snake por ningún sitio, y ante el temor de que éste se hubiera fugado, abrió la puerta de la celda para buscarle. En ese momento, Snake saltó de debajo de la cama, dejó fuera de combate a Johnny con una demostración de sus mejores puñetazos y logró su ansiada libertad.

PLAN DE FUGA B: En lugar de ocultarse bajo la cama, Solid pensó en un plan bastante mejor aunque algo más truculento. Antes de que apareciese Johnny, se tumbó sobre suelo, seleccionó el ketchup y lo utilizó para simular un charco de sangre. El truco funcionaría siempre y cuando permaneciera totalmente inmóvil, al menos hasta que el soldado entrara en la celda alarmado. Ya dentro, la táctica era la misma: puño y más puño.

PLAN DE FUGA C: El más sufrido de todos, producto de la torpeza del propio Snake al intentar los planes A y B. Pillado in fraganti por Johnny Sasaki al intentar la estratagema del ketchup o al aparecer bajo la cama, Solid tuvo que soportar una nueva sesión de terapia eléctrica a cargo de Revolver Ocelot, aunque con una recompensa final. Al regresar a la celda, y tras otro ataque estomacal de Sasaki, un nuevo e inesperado personaje oculto por el camuflaje óptico hizo acto de presencia para liberar a Snake: el ninja.

(Sea cual sea el plan de fuga que hayas elegido, si quieres ver algo curioso, no dejes sin sentido a Johnny Sasaki… Haz que te siga hasta la sala de tortura y podrás observar una peculiar secuencia, en la que nuestro enfermizo amigo acabará como siempre en el baño. Entonces, acércate a la puerta del baño, pega la espalda de Snake a ella y golpea con el puño: podrás oír los estertores diarreicos del pobre Sasaki. Otra detalle curioso: si mantienes demasiado contacto con Sasaki (luchando, se entiende) éste te pegará el catarro, de tal manera que Snake comenzará a estornudar en los momentos más inoportunos (mientras embosca a un guardia, etc…). La única forma de librarse del resfriado pasa por conseguir una medicina oculta tras uno de los despachos (el de acceso nivel 6) situados en la misma planta donde combatiste a Psycho Mantis).

Libre al fin y al cabo, Solid encontró su equipo al lado del potro de tortura de Ocelot, aunque con una pequeña sorpresa (una bomba de tiempo que estuvo a punto de mandarle al otro barrio, a no ser porque la localizó inmediatamente en el menú de ítems y se deshizo de ella a tiempo).

Tal y como sospechaba, la sala de tortura estaba situada en la misma planta que la celda donde murió Anderson (y donde conoció por primera vez a Meryl). Estaba tras aquella puerta antes infranqueable marcada con la cifra 6. Llegar hasta el ascensor no fue tarea fácil debido a las cámaras con ametralladoras colocadas en aquel lugar recientemente. Antes de subir arriba, Snake miró con avidez su flamante tarjeta de nivel 6, preguntándose qué esconderían aquellas dos puertas tras el muro falso cercano a donde murió el anciano Baker (y donde transcurrió el duelo de Revolver Ocelot). Sin pensarlo dos veces, presionó el botón B2 del ascensor y se encontró de nuevo en las celdas de armamento, esquivando trampas y soldados. Justo un poco más lejos, donde recordaba, encontró las dos puertas. La situada al Norte mostraba la cifra 4, y tras ella encontró nada menos que la cámara de fotos. Con ella podría hacer todas las instantáneas que le vinieran en gana, con la única limitación de la memoria libre de la Memory Card (cada foto salvada ocupaba dos bloques de memoria).En la puerta Sur, marcada con el 6, no encontró más que granadas Chaff y Stun.

Desde allí el camino estaba claro: el ascensor, el hangar de los tanques, el campo nevado (y minado) y el depósito de cabezas nucleares (el rifle PSG-1 fue de gran utilidad para abatir a los tres soldados que la custodiaban, con sólo disparar desde la sala anterior, a través de la rendija dejada por la puerta). Antes de adentrarse en el despacho de Psycho Mantis, Snake puso a prueba la llave de nivel 6 con aquellas puertas a las que no pudo acceder antes, como el despacho del piso B2 (la planta anegada de gas venenoso) donde encontró un práctico chaleco antibalas o el despacho de nivel de acceso B1 (con la medicina para curar el catarro dentro).

Superados el despacho de Psycho Mantis y la cueva de los lobos, Snake regresó finalmente al punto donde Meryl cayó abatida por las balas. Al ver el charco de sangre, a su mente cargada de culpabilidad acudían las imágenes de la agonía de Meryl…

(Esta secuencia se vuelve aún más dura si te rendiste anteriormente, durante la tortura de Revolver Ocelot).

Tuvieron que ser el propio Campbell y Master Miller a través del Codec los que infundieran ánimos a Snake para continuar su misión… por él, por Meryl. El túnel se mantenía idéntico respecto a la última vez que lo visitó, salvo por la reciente incorporación de una cámara con ametralladora. La puerta en la que fue interceptado por Sniper Wolf y los soldados estaba ahora desierta, y ocultaba un simple e inocente pasillo…


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