Guía de Metal Gear Solid

FASE 8 - SNIPER WOLF

Superada la cueva, el siguiente paso para llegar hasta la torre de comunicación era atravesar un largo desfiladero, tan desprotegido por los terroristas de Fox-Hound que resultaba sospechoso. Ante la imposibilidad de utilizar el detector de minas (debido a las interferencias), Snake tuvo que confiar en Meryl y sus extraños presentimientos para superar el campo de minas que tenía oculto ante sus narices. Al parecer, esa información había sido introducida en su cabeza por Psycho Mantis segundos antes de morir (resulta que era un buen tipo, a pesar de todo). Solid tuvo a su alcance dos alternativas para superar el campo: seguir rápidamente las huellas marcadas en la nieve por Meryl o, mejor todavía, activar las Gafas de Visión Térmica y reptando desde el suelo, ir desactivando las minas una por una. Antes de que pudiera felicitarle, Meryl sintió sobre su cuerpo la marca de una mirilla láser. Un disparo, dos, tres estruendos invadieron el denso aire del pasadizo. Meryl Silverburgh, en un charco de sangre, había sido víctima del ataque de un misterioso francotirador. Seguía viva, pero malherida… y Snake no podía hacer nada por ella. Si se pusiera al alcance del rifle del francotirador sería hombre muerto… pero no podía dejar morir a Meryl. En mitad de la confusión, resonó una llamada del Codec. Campbell y la doctora Hunter desvelaron la identidad del misterioso francotirador: Sniper Wolf, la mejor tirador del ejército de Fox-Hound. Podía esperar horas, días, semanas totalmente inmóvil y apuntando hacia su presa. Seguramente estaba emboscada en uno de los pisos superiores de la torre del fondo, y la única forma de abatirla pasaba por utilizar el mismo arma que ella: un rifle de francotirador.

Por un momento Solid Snake intentó recordar dónde podría conseguir un rifle de francotirador… ¡En las celdas del armamento, debajo del hangar del tanque! En una de las pocas puertas donde no pudo entrar en su momento había una inscripción: PSG-1. ¡Allí era!. A toda velocidad, antes de que fuera tarde para Meryl, Snake volvió sobre sus pasos hasta el hangar. Nada había cambiado desde la última vez que pasó, salvo el campo minado donde abatió el tanque M1 Abrams. Sobre él encontró ahora un buen número de cámaras con ametralladoras que le amargaron un tanto la vida y todo el campo repleto de minas antipersonales. Tras coger el ascensor, se plantó en el piso B2 y llegó por fin a la sala de las celdas de armamento, concretamente hasta aquella con la inscripción PSG-1. Dentro dos detectores láser, perfectamente visibles con el humo de un cigarrillo (o aún mejor con las Gafas de Visión Termal) protegían una maleta con el ansiado rifle dentro. Recolectadas las dos cajas de munición cercanas al rifle, Snake inició la carrera hasta el túnel donde agonizaba Meryl.

Nada más entrar en el túnel, las balas de Sniper Wolf comenzaron a silbar sobre la cabeza de Snake, que tuvo que buscar refugio tras las dos esquinas dispuestas a cada lado. Viéndose obligado a disparar desde la zona antes minada (cualquier intento de adelantar su posición acabó con un impacto certero sobre Snake). Al instante de activar el rifle, Solid vio clara la utilidad de las pastillas de Diazepam: ralentizar su pulso para hacerlo más firme a la hora de disparar sobre la escurridiza Sniper Wolf. Normalmente, ésta tendía a esconderse tras la columna central para en el momento más inesperado, asomar la cabeza y el rifle para acertar en pocos segundos sobre Snake. Solid contaba con la munición extra depositada a ambos lados del túnel, por lo que con un poco de práctica y las raciones siempre activadas (para aliviar los tiros de su rival), no tuvo excesivos problemas en abatir a la letal francotiradora.

Solo cuando el duelo de puntería concluyó, Snake cayó en la cuenta de que el cuerpo de Meryl había desaparecido… Un charco de sangre era la única huella de lo que había sucedido allí unos minutos antes.

(Te recomiendo que grabes tu situación en la Memory Card en este preciso momento).

Con vía libre, Snake recorrió todo el túnel hasta el fondo, recogiendo por el camino munición para el PSG-1, una ración y bajo los pilares de la torre, balas para FAMAS y Socom (sobre la plataforma donde disparaba Sniper Wolf encontró otra caja de proyectiles para el rifle de francotirador). La calma se rompió al intentar cruzar el umbral de la puerta marcada con la cifra 6. El ansia por encontrar a Meryl nubló el habitual sexto sentido de Snake para oler el peligro, y no pudo detectar a tiempo la emboscada que le preparaban Sniper Wolf y dos soldados de Fox-Hound. Segundos después, Solid Snake estaba desarmado, prisionero y sin sentido, tras ser golpeado por uno de los soldados con la culata de su rifle. Despertó bajo lo que parecían las luces de un quirófano, rodeado de voces extrañas, que rápidamente empezó a relacionar: Sniper Wolf, Revolver Ocelot… y Liguid Snake. El jefe de los terroristas, el hermano de la oscuridad, la otra mitad del proyecto Les Enfants Terribles (mediante el cual nació Solid Snake), mantuvo una agria conversación con un manco Revolver Ocelot sobre el manejo de la PAL Key y sus planes para lanzar los misiles nucleares. Apostaba a que Solid conocía la forma de activar a Metal Gear Rex, y la sofisticada máquina de tortura de Ocelot sería la mejor forma de sacarle información. Y por si no lograra sobrevivir… siempre quedaba Meryl. Acompañado de Sniper Wolf, Liquid Snake abandonó la estancia dejando a Solid con Ocelot.

El potro de tortura que aprisionaba los brazos y piernas de Snake era una versión especial y remodelada del sistema de tortura Spetsnaz, inventado por los franceses en 1960. Sutilmente mejorado por Revolver Ocelot, su voltaje de 4.000 V. aseguraba una muerte lenta o rápida de la víctima, según al gusto del verdugo. Comprobado que la simple palabrería no bastaba para extraer de Solid una palabra sobre la PAL Key o el misterioso disquete óptico encontrado en su bolsillo (y que le había sido dado por un agonizante Baker), Ocelot dio comienzo a la tortura. Esta consistiría en tres fuertes descargas eléctricas de duración cada vez más prolongada, que iría menguando irremisiblemente la vida de Snake. Su única salvación pasaba por presionar repetidamente el botón del circulo, en un desesperado intento por salvaguardar algo de energía. En caso de no poder soportar el dolor, Solid siempre podría rendirse presionando el botón SELECT, aunque eso significara que la siguiente en ocupar su puesto en el potro podría ser Meryl…

(Antes de pulsar alegremente el botón SELECT, piensa que rendirte o sobrevivir a la tortura afectará directamente al posterior desarrollo de la aventura, y más concretamente al final de ella. Quizá un poco de valentía ahora pueda tener una buena recompensa más adelante).

Tras soportar como un bravo la primera ronda de torturas, Snake fue conducido semidesmayado a una celda, donde le espera una nueva sorpresa. El cadáver de Donald Anderson, el jefe de Darpa, yacía en una de las esquinas de la celda en avanzado estado de descomposición. Pero no había transcurrido tanto tiempo desde la muerte de éste a causa de un ataque cardíaco delante de sus ojos… A no ser que aquél al que vio expirar antes no fuera el verdadero Anderson… sino que podría ser Decoy Octopus, el genio del disfraz y la caracterización al servicio de Liquid Snake y el resto de terroristas de Fox-Hound. ¿Acaso algo misterioso estaba acabando con la propia gente de Liquid? ¿Sería aquella enfermedad genética que mencionaban Liquid y Revolver?.


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