Guía de Metal Gear Solid

FASE 10 - PERSEGUIDO

Los verdaderos problemas se iniciaron al cruzar la otra puerta. Detectado por dos cámaras de vigilancia, detrás de Snake empezaron a brotar los soldados como si fueran setas, obligándole a iniciar una huida frenética y desesperada. Por suerte, aún tuvo suficiente sangre fría para recoger, antes de echar por patas, una soga y unas granadas Stun. (La soga es imprescindible para avanzar más tarde en el juego, por lo que si no la recoges ahora, deberás hacerlo más tarde).

La única salida aparente era correr escalera arriba, en tanto fuera soltando por el aire granadas Stun para ralentizar el paso de sus perseguidores. Por otro lado, la técnica de disparar el FAMAS mientras corría se hizo aquí esencial para neutralizar a los soldados que llegaban desde arriba. De esa forma, trotando como un poseso y dejando K.O. a un guardia y otro también, Snake recorrió desde la planta más baja (B3) hasta el piso 09. Por el camino encontró lo que parecía una salida: una puerta con acceso de nivel 6. Pero la condenada no se abría ni a la de tres. Una llamada de Otacon vía Codec le informó de la causa: estaba congelada debido al frío extremo del otro lado. Visto el panorama, prosiguió su carrera escaleras arriba hasta el final, descubriendo una planta con una ración, munición para FAMAS y Socom, y una escalera para escapar.

Ante Snake, impresionante, se erigía la gigantesca antena parabólica de la torre, y un poco más al fondo, la puerta de acceso a la torre B, su objetivo. A pesar de las bajas temperaturas reinantes, parecía que sería un paseo llegar hasta el otro lado… pero otra de tantas desagradables sorpresas esperaba al pobre Solid. Surgidos de la noche polar, una lluvia de misiles se abatió sobre la antena y la superficie que la soportaba, destrozando ambos totalmente. Liquid Snake y su Hind-D habían cortado a Solid toda posibilidad de acceso a la torre B, y como éste no hiciera algo y pronto, acabarían con su vida con la misma rapidez. Sólo, incapaz de hacer frente al helicóptero de combate soviético, la única opción de supervivencia de Snake era atar la soga a la barandilla norte y descender con ella por todo el exterior de la torre, haciendo rapel bajo una lluvia de balas… Una oportuna llamada de Campbell por el Codec le dio las instrucciones precisas para descender por la fachada. El botón X serviría para despegarse de un salto del muro e ir descendiendo poco a poco, en tanto el círculo serviría para correr horizontalmente por la pared, con la intención de adquirir la inercia imprescindible para llegar a algunos lugares. Debería evitar las ráfagas del Hind-D y el vapor de las tuberías rotas si quería llegar con vida abajo. Durante la bajada pudo echar mano de dos raciones depositadas en la fachada, que solventaron levemente la inevitable pérdida de energía. Solid aterrizó justo al otro lado de la puerta congelada, que se volvió operativa de nuevo gracias a una carga de explosivo C-4. Sin el agobio de los soldados, pudo descender por las escaleras para recopilar todos aquellos ítems que no pudo recoger debido al agobio de la persecución (especialmente la munición y la ración de la planta baja). De regreso al exterior, a través de la puerta antes congelada, Snake pudo divisar un largo pasillo que a buen seguro comunicaba ambas torres. El problema es que unos desgraciados lo guardaban y recibían con una cortina de balas a todo aquél que se plantara por delante. La solución pasó inevitablemente por su total exterminación, ya fuera con el rifle de francotirador PSG-1 como con los misiles Nikita (este última arma se le antojaba mejor, ya que no era necesario estar en el campo de visión de los tres soldados para poder matarlos). Sin el estorbo de los soldados, el Hind-D también se apuntó al baile, pero tarde. Snake no tuvo problemas para alcanzar la otra puerta, donde encontró un lanzamisiles Stinger y munición. El Stinger, el arma que expulsó a los soviéticos de Afganistán, podría ser el talón de Aquiles del flamante Hind-D de Liquid. Pronto lo sabría. De momento, le espera la torre B.

Solid Snake intentó al principio descender por la escalera de la torre, con poco éxito. Había sido destrozada. Sería preciso regresar arriba y probar fortuna con el ascensor o incluso ascender más por la torre. Fuera lo que fuera, lo que menos podía esperar Snake es encontrar a Otacon en mitad de aquel infierno de nieve y destrozos. Protegido por el camuflaje óptico, éste había llegado en un camión de transporte justo a tiempo de presenciar el espectacular descenso de Solid, cuerda en mano. El ascensor por el que había llegado hasta allí había detenido misteriosamente su actividad, por lo que Otacon prometió a Snake que lo tendría arreglado para cuando acabara de investigar las escaleras de arriba. Tras separarse, Solid inició la subida. El principal handicap que presentaban estas escaleras respecto a las de la torre A era que estaban férreamente vigiladas por cámaras con ametralladoras. Primero por una, luego dos y finalmente tres y cuatro en los pisos más altos. Los misiles Stinger resultaron muy útiles para deshacerse de ellas, pero Snake decidió reservarlos por si volvía a aparecer Liquid y su Hind-D. En lugar de destruir las cámaras, prefirió neutralizarlas con sucesivas granadas Chaff, mientras efectuaba una rápida ascensión hacia la azotea de la torre.

Instantes antes de tomar la escalera hacia la azotea, Snake recopiló todos los ítems del último piso: misiles Stinger, munición FAMAS y Socom, una granadas Chaff y una ración. La antesala de la azotea parecía augurar la confrontación definitiva con el Hind-D, a raíz de cómo resonaban sus aspas al otro lado de la puerta.

El duelo parecía a todas luces injusto. Un hombre contra uno de los mejores helicópteros de combate de la historia. La única protección de Solid contra la ametralladora del Hind-D consistía en un pequeño bloque enfrente de la puerta de acceso. El resto de la azotea era un amasijo de hierros destrozados, sobre los que Liquid rotaba sin cesar en busca de su presa. Salvo por cortas incursiones para recoger una ración y una carga de munición para el Stinger, Solid se mantuvo pegado todo el rato al bloque, protegiéndose de las balas. Los Stinger se mostraron espectacularmente efectivos. Siempre y cuando el Hind-D se mostrara sobre la superficie de la azotea (el radar fue esencial para detectar su localización), Solid pudo disparar los misiles guiados por calor impactando uno tras otro sobre la carrocería del helicóptero. Cuándo llevaba perdido cerca del 25% de su energía, Liquid pareció tomarse en serio el enfrentamiento, liberando una lluvia de misiles sobre la azotea. Solid salvó la vida de puro milagro, al cubrirse de nuevo con el bloque situado enfrente de la puerta. No tuvieron tanta suerte los hierros del extremo Sur de la azotea, aún más destrozados tras la acción de los misiles. El combate duró varios minutos más hasta que Liquid, consciente de que su amado Hind-D estaba a punto de desplomarse contra el vacío, activó el ataque final. Una lluvia de misiles impactó contra el bloque salvador que tantas veces había servido de parapeto a Solid. La propia explosión alcanzó al helicóptero, que inició su caída hacia las profundidades. Una lengua de fuego iluminó el rostro de Snake. Ahora Liquid, como Big Boss, era historia…

La llamada de Otacon por el Codec despertó a Snake de la hipnótica visión del Hind-D en llamas. El ascensor de la torre era al fin operativo y le estaba esperando, al igual que las cámaras de vigilancia, en su descenso. La entrada a la base subterránea donde descansaba Metal Gear Rex estaba muy, muy cerca. Tras el último piso sólo debería sortear otro campo nevado y tendría por fin acceso al hogar de la bestia mecánica. Tal y como prometió Otacon, el ascensor llegó hasta la planta superior perfectamente. El único problema, una vez a bordo, es que el mecanismo de seguridad del ascensor detectó un exceso de peso anormal. La llamada de Otacon vía Codec dio la solución al enigma, aunque algo tarde. Según él, en su laboratorio había cinco dispositivos de camuflaje óptico (contando con el suyo), y los otros cuatro habían desaparecido… con lo que Solid estaba acompañado dentro del ascensor por cuatro soldados de Fox-Hound totalmente invisibles al ojo humano y armados hasta los dientes! Las gafas termales mostraron a Snake las siluetas de los soldados, iniciándose entonces un tiroteo en la reducida cabina del ascensor. El FAMAS acabó con ellos, y también con gran parte de las reservas de energía de Solid. Ya fuera del ascensor, Snake pudo recuperarse con una ración y diversa munición para PSG-1, Socom y FAMAS dispersa por el suelo. Recorridos un par de pasillos (vigilados por cámaras de vigilancia) y con diversos ítems desperdigados, Snake volvió a sentir el frío beso de la nieve en el rostro.


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