Guía de Metal Gear Solid

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Introducción

Metal Gear SolidFASE 1 – LA AVENTURA

Las instalaciones para la destrucción de armas nucleares situadas en la isla Shadow Moses, en Alaska, han caído en manos de las Next Generation Special Forces, grupo terrorista formado por antiguos miembros de Fox-Hound. Bajo la amenaza de lanzar en 24 horas un ataque nuclear contra EE.UU., demandan los restos de Big Boss, su antiguo comandante. Para neutralizarlos, el Gobierno ha reclutado los servicios de Solid Snake, antiguo componente de Fox-Hound.

Las heladas aguas del mar de Bering, Alaska, fueron las únicas compañeras de Solid Snake en el corto trayecto a bordo del submarino monoplaza SDV. Tras desprenderse de él, ascendió buceando por el túnel subterráneo hasta respirar aire fresco. Durante una fugaz fracción de segundo, pudo ver el rostro del jefe de los traidores, aquél al que los informes del coronel Campbell se referían como Liquid Snake. Mientras se quitaba las aletas, tuvo lugar su primera comunicación con el cuartel general, vía Codec. Campbell pidió una evaluación inicial de la situación, para acto seguido dar su número de banda de Codec (140.85), con la intención de establecer los futuros contactos. Rota la comunicación, Snake dio comienzo a la misión. Reconocer el terreno era primordial. Dos guardias, en constante vigilancia, y una única salida: un ascensor situado en la pared norte. El escenario ideal para practicar sus habilidades en combate, algo oxidadas después de años de retiro en Alaska. Lo primero era la eliminación de los guardias, mediante una aproximación sigilosa por la espalda, y una posterior rotura de cuello. Algo lento al principio, los guardias detectaron su presencia en las primeras ocasiones, tanto por mostrarse ante su campo visual como por hacer ruido al pisar los innumerables charcos del lugar. En cualquier caso Snake pudo escapar saltando al agua cada vez que los guardias dieron la alarma. Aprovechó para encontrar, sumergida, la primera de las raciones que tanta falta le harían en el futuro. Con ellas sería posible recuperar parte de las energías perdidas con los disparos de los guardias. Con los soldados fuera de juego, encontró otras dos raciones en la superficie: una en la parte sureste, y otra algo más arriba, oculta tras una grúa de carga. A los pocos instantes de llegar al hueco del ascensor, éste inició su descenso, con un nuevo soldado de vigilancia en su interior. Tras liquidarlo, Snake embarcó en el ascensor, se desembarazó del traje de neopreno y se preparó para alcanzar la superficie. Su aventura había comenzado.

Con la gélida noche de Alaska azotándole el rostro, Solid Snake retomó la comunicación con el cuartel general vía Codec. Además del coronel, pudo hablar con la doctora Naomi Hunter (también en la frecuencia 140.85), la persona encargada horas antes de inyectarle las drogas y medicamentos necesarios para soportar el clima polar.

Snake llegó a la superficie justo a tiempo para ver despegar a Liquid Snake a bordo de un Hind-D, un helicóptero soviético de combate. ¿Acaso tendrían los rusos algo que ver en todo aquello?.

Con las comunicaciones aún abiertas, pudo distinguir por primera vez en el Codec la voz de Mei Ling, la agente de controlar el buen funcionamiento del radar y de memorizar su situación en la “Memory Card”. Con solo contactar con ella en la frecuencia 140.96 podría grabar la partida en cualquier momento.

De vuelta a la cruda realidad, los prismáticos le sirvieron para hacer una valoración de las instalaciones y de los guardias que las custodiaban. Dos concretamente (uno a la izquierda, dormitante, y otro a la derecha bastante más activo). Un tercero se encargaba de vigilar en el piso superior. Había un camión aparcado delante de la puerta principal, un almacén a la izquierda y dos posibles entradas en forma de conductos de ventilación. Uno abajo, tras las piernas del guardia dormilón, y otro en la planta superior.

Snake consideró que su primer objetivo era investigar el contenido del almacén de la izquierda. Sorteó los focos del helipuerto recogiendo de paso las Chaff Granade depositadas allí, tras lo cual encaminó sus pasos hacia el almacén. Allí tuvo su primera experiencia con una de las innumerables cámaras de vigilancia. Con algo de pericia y escapando de su ángulo visual (apreciable gracias al radar), pudo obtener sus primeras Stun Granades, capaces de dejar sin sentido a cualquier guardia durante unos segundos. Con ellas en el bolsillo, decidió que era hora de eliminar al guardia del sector. Este, el más activo de la planta baja. Para ello, marcó a propósito sus huellas en la nieve para que fueran vistas y seguidas por el soldado, y de esa forma que éste descuidase su espalda. Cerca de allí obtuvo una ración. Con el cuello del guardia roto, no había impedimento alguno en alcanzar el interior del camión, donde esperaba una flamante Socom. Aunque por lo escandaloso de sus disparos, decidió guardarla para más tarde. Ahora Solid Snake tenía ante sí la primera gran duda: ¿Qué ruta de entrada tomar?, ¿la de abajo, arriesgándose a despertar de su sueño al guardia y ser detectado por la cámara de vigilancia, o la de arriba, algo más tranquila una vez muerto el soldado que la protegía?

OPCION A (LA ENTRADA INFERIOR): Una Chaff Granade sirvió para hacer invisible su presencia ante la cámara de vigilancia, tras lo cual se introdujo en el túnel de respiración. Dentro tropezó con unas huéspedes inesperadas: las ratas. En ese preciso instante, Master Miller, antiguo maestro en tácticas de supervivencia de Solid Snake, se puso en contacto con él vía Codec (su frecuencia era 141.80) para indicarle que siguiera a las ratas. Ellas le conducirían por el laberinto hacia la salida (también encontró una ración). Acabó por llegar a lo que parecía un hangar para tanques…
OPCION B (LA ENTRADA SUPERIOR): Dado que el conducto de ventilación de arriba parecia menos vigilado, Snake ascendió a la planta superior eludiendo la cámara de vigilancia y matando al guardia. Al fondo encontró una caja de munición para Socom, tras lo cual se aventuró en el conducto. Dentro no había señal alguna de vida, salvo la visión de los soldados a través de las incontables rejillas de ventilación. A través de una de ellas pudo asistir al diálogo entre dos guardias sobre un misterioso intruso (alguien parecía habérsele adelantado) y la nueva ubicación del jefe de DARPA, su primer objetivo. Encontró una nueva ración y la salida del conducto, en forma de escalerilla. Había llegado hasta la planta superior de un hangar de tanques…


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