El papel de los videojuegos en la masacre de Denver

El pasado viernes 20 de mayo, se estrenó en los cines de todo el mundo la nueva película de Batman, The Dark Knight Rises. Millones de fans del hombre murciélago, o del cine en general, la esperaban y se concentraron en los cines, hasta tal punto que en su primer fin de semana en la pantalla habría recaudado, según se estima, más de 160 millones de dólares.

Este triunfo en la pantalla, sin embargo, fue ensombrecido por una tragedia que posiblemente todos conozcáis a estas alturas. La noche del estreno, en la ciudad de Denver, Colorado, un asaltante entró en una de las salas en las que se proyectaba la película, matando a tiros a 12 personas e hiriendo a más de 50.

Lo peor de todo, es que ya estamos acostumbrados a leer este tipo de noticias. Cada X tiempo, un enfermo mental, que en este caso responde al nombre de James Homes, entra en un recinto armado hasta los dientes y descarga su locura contra montones de inocentes. Este suceso, quizás, lo recordemos por más tiempo, por estar relacionado con la película de Batman, pero empieza, peligrosamente, a parecernos un hecho demasiado cotidiano en la sociedad norteamericana.

Cuando la policía entró en la casa del asesino, en la ciudad de Aurora, encontró un arsenal capaz de causar una gran destrucción, además de varias trampas y explosivos preparados para estallar cuando alguien entrara en el domicilio. No cabe duda de que la salud mental de este hombre era, por decirlo de alguna manera, escasa.

Cada vez que ocurre uno de estos casos nos preguntamos lo mismo: ¿Cómo es posible que un loco de esta estirpe tenga acceso a armas de fuego sin ningún control? ¿Cómo es posible que un ciudadano obtenga tal cantidad de material peligroso sin que nadie se dé cuenta, y que pueda portarlo por la calle sin más?

Portar armas de fuego es un derecho constitucional de los ciudadanos americanos. Se genera demasiado dinero con su venta, y hay grupos de presión detrás demasiado poderosos como para que alguien se plantee alguna vez suprimirlo. Pero hay otra cosa que también genera mucho dinero pero sin presión alguna, como es la industria del videojuego, con la que sí que se puede meter todo el mundo.

Porque, sí, a la hora de buscar culpables de este tipo de hechos, los videojuegos tienen asegurado llevarse más de un insulto. Ya ha pasado en el caso de la Matanza de Denver, algunos tertulianos en programas americanos los han señalado con el dedo.

La criminóloga Pat Brown opinó sobre el caso en la cadena CNN, comentando sobre el asesino que, “muy probablemente” pasó mucho tiempo jugando a montones de videojuegos, “disparando y disparando”, y desarrollando su odio.

Después, Brown tuvo que explicar sus negligentes palabras, aclarando que, a lo que se refería, es que los juegos ayudan a los psicópatas a ponerse en situación de provocar una masacre.

Cualquiera que tenga dos dedos de frente se dará cuenta de que lo que ayuda a un psicópata a provocar una masacre es el acceso libre a armas con las que ejecutarla. ¿Qué ocurre en una sociedad que está tan preocupada por las armas falsas y tan poco por las verdaderas?


    el 23.07.12

 

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