Para Molyneux, sólo Dios sabe dónde terminará el mundillo de los videojuegos

Son muy pocas las personas en el mundillo de los videojuegos que cuentan con tanto reconocimiento como Peter Molyneux. El creador de Fable, cabe recordar, ha recibido nada más y nada menos que el BAFTA honorífico por todo lo bueno que realizó a lo largo de su extensa carrera. Teniendo en cuenta su prestigio, siempre resulta interesante escuchar o leer lo que comenta y tenga estrecha relación con la industria que a diario nos convoca.

Luego de recibir el premio antes mencionado, el padre de Black & White comentó que en los días que corren no se habla demasiado acerca del significado cultural del videojuego en sitios tales como China o Corea. Pero remarcó que, a pesar que no se diga, es indudable que hoy en día el videojuego es una parte enorme de la cultura en todo el planeta. Además sostuvo que una de sus características principales radica en que se han convertido en algo muy accesible. En este sentido agregó ahora ya no es necesario que el usuario se encuentre encerrado en su dormitorio para jugarlos, ya que se ven videojuegos por todas partes. En tanto, para dejar en claro la fuerza y el valor cultural de los mismos, el británico dijo que en el mundo actual, en el que existen juegos de ordenador de todo tipo (Apple, Android y Facebook por ejemplo) es inútil negarle la fuerza e importancia que se han sabido ganar.

Por otro lado, también consideró que el mundillo de los videojuegos se encuentra cambiando de forma de manera muy rápida, cosa que, según su punto de vista, ya le sirve para ponerse a la misma altura que el cine y la televisión. Con relación a esto reveló que le gusta mucho la calidad de la producción y el cine, puesto que ambas ramas cuentan con una gran habilidad de entretenimiento. Por su parte, también le dedicó unas líneas a los flamantes dispositivos de control que arribaron al mundillo, como así también a las aplicaciones vinculadas con el juego social. Teniendo en cuenta ello no dudó en afirmar que la industria está marchando en un tren a toda velocidad hacia un futuro incierto y que sólo Dios sabe en qué terminará.


    el 19.03.11

 

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