Análisis de Red Faction: Guerrilla

Xbox 360, PC y Play Station 3 reciben Red Faction: Guerrilla, tercer título de la franquicia originada allá por 2001 por la dupla THQ y Volition, un juego de acción con entornos destruibles, una trama con reveses políticos, traiciones y personajes carismáticos, todo lo que se puede pedir.

Abandonando el enfoque de first person shooter de las dos entregas anteriores, Guerrilla se presenta como un juego de acción al mejor estilo “sandbox”, brindando gran libertad de acción. Explorar las desconocidas locaciones de Marte, en un futuro año 2120 tras 50 años de los sucesos del primer título, será nuestro deber como Alec Mason, un minero que se verá envuelto en la guerra civil contra la Fuerza de Defensa Terrestre (EDF), que se ha corrompido con los años.

A lo largo de nuestras misiones, tanto primarias como secundarias, los enfrentamientos con el EDF se harán más intensos, así como la exploración del escenario que irá abriendo nuevas puertas al más típico estilo “sandbox” (GTA, gracias por todo).

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La acción es frenética, y goza de un apartado visual muy elevado. Además de ese detallismo de los edificios que se van destruyendo poco a poco y de diferentes maneras de acuerdo a las armas que utilizamos.

En Red Faction: Guerrilla también podremos pilotear algunas naves, de diferentes mecanismos, pero que se mueven de manera “realista” (sí es que se puede utilizar esta palabra) en el entorno. Disfrutando con las diferencias gravitatorias, los desarrolladores han creado un universo muy acorde al Planeta Rojo, y la destrucción se torna en un espectáculo visual a poco de comenzar.

El modo multijugador es también un apartado interesante de Guerrilla, con gran cantidad de mapas, modalidades y una capacidad de hasta 16 jugadores por partida. Ideal para reunir a los amigos en una batalla campal de grandes dimensiones.

Un digno cierre a la trilogía, Red Faction: Guerrilla cuenta con dos títulos anteriores que le hicieron ganar fama, una mecánica de juego bien implementada y el potencial gráfico y técnico de la nueva generación para perfilarse como uno de los imperdibles.


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