Análisis de Killzone 2

Sin lugar a dudas, Killzone 2 es uno de los first person shooters mejor logrados en la Play Station 3 hasta el momento, tanto en el apartado gráfico y sonoro, hasta en las cinemáticas, la narrativa y las opciones disponibles que le confieren valor para jugarlo de nuevo.

Y es que la historia de venganza narrada en esta secuela, desarrollada por Guerrilla Software para terminar la trilogía que comenzará en Killzone (PS2) y siguiera en Liberation (PSP), tiene su desenlace en el planeta del malvado emperador Visari, Helghan.

El motor gráfico, así como los efectos de luces, explosiones y la física, han sido de lo más aclamado por los analistas, debido a que Killzone 2 es uno de los títulos mejor trabajados en todos sus aspectos, lo que lo convierten en un verdadero exponente de la capacidad técnica de la PS3, una consola ya de por sí complicada para los programadores que no han sabido, hasta hoy, orientar los esfuerzos para demostrar lo que verdaderamente puede mostrar la consola de Sony.

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Las cut-scenes (escenas de vídeo donde podemos apreciar los componentes narrativos más importantes) tienen un grado de detalle tal, que las expresiones faciales de los personajes no se diferencian de un actor de carne y hueso.

Las texturas y los escenarios tampoco se quedan atrás, permitiendo al jugador sentirse realmente en un planeta diferente, rodeado de peligros y en constante peligro a causa de las hordas de tropas enemigas que nos rodean.

A nivel jugable, Killzone 2 permite reunir las dos características que se hallaban hasta ahora disociadas en títulos de acción, la narrativa cinematográfica (Call of Duty 4) y la inmersión (Gears of War).

Gracias a mecánicas de cobertura, componentes de estrategia para el combate, control de vehículos, Killzone 2 aplica herramientas ya conocidas de manera propia y consigue alzarse como uno de los first person shooters más completos para la Play Station 3.


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